UN ARRANQUE A MEDIO GAS, por Oscar Bonilla
La experiencia atesorada de las burbujas en las principales carreras ciclistas de la temporada 2020 hacía presagiar a los aficionados más optimistas que el arranque de la temporada de 2021 se realizaría con relativa “normalidad”, pero nada más lejos de la realidad. Las carreras por etapas que marcan el pistoletazo de salida de la temporada ciclista han sido suspendidas o en el mejor de los casos aplazadas en busca de nuevas fechas. Los ciclistas se han quedado sin ese rodaje de calidad que empieza a eliminar la carbonilla acumulada en los meses de descanso transitando por las zonas más cálidas del planeta, escenarios para que los segundas espadas del pelotón o las nuevas promesas se luzcan como el Tour Down Under en Australia, La Vuelta a San Juan en Argentina o el Tour Colombia.
Las pruebas por etapas que marcan el inicio del calendario europeo han corrido una suerte pareja, la Challenge Ciclista a Mallorca, la Volta a la Comunitat Valencia o la Vuelta Ciclista Andalucía “Ruta del Sol” buscan acomodo en un apretado mes de mayo monopolizado por el Giro de Italia y esperando que la pandemia remita en España. La excepción a la norma ha sido la celebración el 24 de enero de la “Clàssica Comunitat Valenciana 1969 – Gran Premi València” de categoría UCI 1.2, intento de resurrección de una carrera que no se disputaba desde 2005 y que a pesar de todas las adversidades los organizadores consiguieron sacar adelante. Con un recorrido mutilado de menos de 100 km los equipos participantes fueron Continentales Profesionales y Continentales (segunda y tercera división del ciclismo) que dejaron mostrar sus cartas en una carrera retransmitida por Youtube en directo seguida por miles de fans al ciclismo deseosos de la vuelta de la competición en ruta. De la carrera cabe destacar el buen hacer del equipo navarro Kern Pharma dejándose ver controlando el pelotón como ya hiciera en el campeonato de España de 2020 y que sin duda está sumando méritos para conseguir una invitación a La Vuelta Ciclista España para 2021 o quizás 2022. La resolución de la carrera al sprint estuvo a punto de dar la primera victoria para un ciclista y equipo español, Mikel Aristi del Euskaltel-Euskadi levantó el brazo en la línea de meta creyéndose ganador (lo que en el mundo ciclista se conoce como hacer un Zabel), pero la victoria fue para el corredor francés Lorrenzo Manzin del Total Direct Energie que entró mejor colocado que Aristi en la última curva y le arrebató la victoria por un tubular.
Febrero trajo la vuelta de los equipos World Tour (primera división) a la competición en las carreteras francesas. La cancelación del resto de pruebas ha hecho que los equipos punteros se apunten a participar en estas pruebas menores del calendario francés, dejando fuera a equipos más modestos que la pandemia está poniendo realmente contra las cuerdas. Además de participar en estas pruebas los planteles que han presentado son espectaculares, más propios de una gran vuelta que de una prueba de pretemporada. Entre el 3 y el 7 de febrero la Etoile de Bessèges de categoría UCI 2.1 presentaba un recorrido con oportunidades para corredores valientes y que empezaran la temporada con buen punto de forma que permitieran recabar las primeras victorias para sus escuadras. La primera etapa se decidía en un último muro con tramos al 14% ideal para ciclistas explosivos en los que Nacer Bouhanni del Arkea y Christophe Laporte del Cofidis se jugaron la victoria que por potencia se llevó el ciclista de Cofidis, equipo que necesita buenos resultados como el agua de mayo. La segunda etapa estaba marcada en la agenda de los velocistas, por lo que la fuga tenía difícil llegar a buen puerto. El nerviosismo de corredores y equipos ante la delicada situación del ciclismo por la pandemia se dejó ver en unos frenéticos y accidentados kilómetros finales llenos de percances y caídas que fueron mermando el pelotón hasta la fatídica rotonda de meta. Incomprensiblemente a 500 metros del final se encontraba una peligrosísima rotonda que propició una caída multitudinaria que dejó el pelotón completamente roto. El resultado fue un sprint final reducido en el que Timothy Dupont les robó la cartera al resto de vel
ocistas. La tercera etapa con un recorrido tipo clásica se caracterizó por una escapada de calidad en la que Lotto Soudal jugó sus cartas de manera magistral tensando la carrera con Philippe Gilbert en el momento justo, lanzando Tim Wellens un demoledor ataque en solitario en el momento clave y manteniendo a raya al resto de fugados para hacerse con la etapa y el liderato en la general.
Próxima parada, si el COVID lo permite, Tour de La Provence y Clásica de Almería.
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