Hacen falta frikis, por Juan Turmo
Está claro que no podemos negar el trabajo y la influencia de la sección de deportes de Movistar+ (Antes Canal+) en el desarrollo de la afición en nuestro país. Desde hace muchos años han apostado por deportes pequeños y los han hecho muy grandes. El despliegue de retransmisiones es espectacular y el equipo humano ha conseguido lo que nadie pensaba posible.
Desde que tengo memoria recuerdo las retransmisiones de NBA con Antoni Daimiel y Andrés Montes, recuerdo con mucho cariño una redifusión estando con mucha fiebre del primer enfrentamiento entre Memphis y Utah que se jugó con dos jugadores españoles en sus filas allá por 2002 o 2003. También recuerdo las voces de Juanjo Vispe y Manolo Moriche desde que empecé a ver rugby en 2003 con un drop de leyenda del que todos hemos oido hablar. O mi primera Stanley Cup con Josean Redondo y Moi Molina que curiosamente ganaron los Ducks en 2007, el equipo que tomaba el nombre de las míticas películas que me hicieron amar el Hockey desde siempre.
Nombrar a toda esta gente es nombrar a grandes iconos del periodismo deportivo, grandes voces, grandes profesionales que hacían que todo encajase en su sitio. Pero el paradigma ha cambiado. Ellos abrieron camino para que las nuevas generaciones vieran crecer sus deportes.
No es casualidad que el baloncesto (que ya era un deporte grande en España) haya crecido con Antoni a la cabeza y grandes narradores que siguieron la estela de Andrés como David Carnicero y Guille Giménez. Tampoco es casualidad que el rugby haya pasado de ser un deporte casi inexistente en este país a uno de los más importantes a nivel de afición desde que Edu Téllez y el equipo de Movistar dieron ese salto de fe y pasaron del VI Naciones a los Mundiales, el Rugby Championship, la Champions, las series mundiales, ahora las chicas... Ni es una coincidencia que el fútbol americano, durante años mantenido con solvencia y muy buen trabajo por parte de Miguel Ángel Calleja y Andrea Zanoni, haya dado el subidón definitivo estas últimas temporadas de la mano de Javi López, Ruben Ibeas y Moi Molina. Todo esto es fruto de un gran trabajo. La afición está creciendo en España y estos deportes también lo están haciendo en números de practicantes. El número de fichas de rugby ha crecido exponencialmente estos últimos 10 años. También en fútbol americano hay crecimiento con el proyecto de los Barcelona Dragons o la SFL de la que nos hablaba nuestro invitado Sergio Parra en la entrevista que le hicimos en febrero. ¿Y por qué? Porque todos estos grandes profesionales que acabo de nombrar (y son solo algunos de todos los que forman los super-equipos) son unos frikis que adoran de lo que hablan y nos hacen adorarlo a todos los demás. Las grandes lecciones del profesor Fernández o el ojo inquisidor de Iñaki Cano en el Mirón. O los análisis de Ruben Ibeas. O escuchar a Diego Zarzosa e Isabel Rico con el rugby... Todo es pasión por lo que cuentan y cómo lo cuentan.
Ojalá sigan haciendo crecer deportes. La vuelta de la NHL con Javi López y Moi Molina sería un sueño, para que mentir. Ambos acaban de recibir gran reconocimiento por parte de los medios españoles por su trabajo en NFL, y es más que merecido. Apostar más todavía (que ya lo hacen bastante) por la WNBA y el deporte femenino en general ya que tienen la plataforma para ayudar a crecer. Quizá encontrar mujeres tan frikis como ellos para sus equipos de retransmisión. Se sabe de sobra que luchan por conseguir los derechos de todo y a veces no puede ser, como ocurrió con la gira de los Lions por Sudáfrica o como lleva ya años pasando con la NHL. Pero desde aquí agradecerles el esfuerzo a todos y cada uno de los integrantes de la redacción porque gracias a vosotros el deporte sigue creciendo y el deporte está en nuestras vidas. Y para mi es algo terapéutico.
Hace muchos años le dije a un acosador en el colegio: "Los frikis dominarán el mundo". Esto fue antes de que Marvel fuese franquicia, de que Disney comprase los derechos de Star Wars aunque Tom Brady ya era el GOAT por aquel entonces. Pero a lo que voy es que efectivamente y cada vez más, los frikis estamos dominando el mundo.
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