Basket Global, por Juan Turmo

Viene siendo costumbre que la selección española de baloncesto gane. Tanto es así que hasta el propio community manager del Eurobasket 2022, lleva todo el tiempo que ha durado la celebración del mismo subiendo memes sobre que da igual lo bien que jueguen los demás, España siempre gana.  

La selección de Scariolo lleva ya unos años generando dudas. El propio Scariolo las ha generado. Dudas, debates, juicios injustos y es verdad que sobre el papel las últimas selecciones que han representado al país en el escenario internacional no eran algo a tener muy en cuenta. Pero el trabajo es el trabajo. Sergio Scariolo ha estado haciendo un trabajo tremendo desde la imposición de las ventanas. Los famosos “equipos B” que llevaron a los NBA a conquistar el Mundial en 2019, a clasificarse para unos JJOO que si no hubiese estado de por medio EEUU otro gallo habría cantado y ahora, con toda la nueva generación ya a los mandos (a excepción de un incombustible Rudy Fernández), el Eurobasket de 2022.  

El trabajo es evidente pero hay algo más. Hay un dato que se nos olvida y es que el baloncesto ha cambiado. La brecha NBA cada vez es más pequeña. Todas las selecciones cuentan con algún representante en la liga americana, unos cuantos en Euroliga y ACB (que no deja de ser la liga nacional más potente de Europa). El deporte ha cambiado tanto que ya no se juega a cosas diferentes como antes. Antes Yugoslavia jugaba a una cosa, los soviéticos a otra y los americanos estaban por encima de todos porque llevaban décadas de adelanto. Eso ya no está. Ahora todos juegan a lo mismo. De hecho siempre es más complejo el baloncesto FIBA, por eso grandes estrellas nunca han acabado de carburar. Giannis en FIBA nunca ha sido el Giannis NBA (partiendo de la base de que antes meto a Doncic en el quinteto ideal del Eurobasket que a Giannis). Ricky, los Hernángomez, Schröeder, Fournier, Markannen. Claros ejemplos de superestrellas FIBA a los que la NBA repudia o no da el peso que realmente deberían tener y que se reivindican cada verano mientras Serbia, Grecia y Eslovenia se cuelgan sobre los hombros de sus MVPs y les pasa lo que les pasa, les pasa Italia, Alemania y Polonia, respectivamente (todos ellos sin superestrellas). 

El baloncesto americano y el europeo siempre han tenido sus diferencias y aquí queda patente. Este Eurobasket se ha jugado en las trincheras (y no me refiero solo al pésimo arbitraje). Ha dado igual la jerarquía de estrellas. Han ganado los luchadores, los trabajadores, los que no le han tenido miedo a nada. Los equipos cenicienta que llaman no son una casualidad. El estudio del deporte cada vez es más exhaustivo, la táctica, la inteligencia en pista. Todo cosas que han ido evolucionando y de las que no hay más genio en este momento que Sergio Scariolo.  

España está haciendo bien las cosas. 9 finales en 9 campeonatos en todas las categorías este verano. Hay futuro para rato. Y a lo mejor no tiene nombres propios, a lo mejor (muy probablemente) no vuelva a haber un Pau Gasol o un Juan Carlos Navarro, pero estos chicos son igual de buenos cuando están juntos, estos chicos son eslabones de una máquina muy bien engrasada. Todos los jugadores que han vestido la camiseta de la selección desde la imposición de las ventanas han merecido estar en los equipos finales, no caben todos, pero los éxitos son de todos y eso implica que no hay una selección B porque todos son la selección A. Como si quiere usar 4 equipos diferentes, los 4 serían equipazos de 48 jugadorazos. Porque no se si os habéis dado cuenta pero Scariolo es habitual de la tontería de llevarse a 12 y usar a 10. O por lo menos lo era. Porque en este torneo han tenido minutos todos. 

Un último apunte. Si Sergio se va (cuando él quiera, porque como lo echen asaltamos las federación con guadañas), espero que el puesto sea de Laso, porque es el único que le puede seguir la estela.



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